Tras visitar Letonia, nos desplazamos unos 300 km. más al Norte, hasta la bonita ciudad de Tallín, capital de Estonia, la segunda de las repúblicas bálticas que conoceríamos en nuestro viaje.
Tallin fue una gran sorpresa, su casco antiguo "Vana Tallinn" es Patrimonio de la Humanidad y pasear por sus calles te hace retroceder a épocas medievales. Sus torres, sus murallas medievales, sus edificios góticos, sus iglesias, sus callejuelas... te hacen estar inmerso en un cuento.