Tras tres años esquiando y un viaje poco afortunado a Jaca, le teníamos muchísimas ganas a un gran viaje de esquí.
En esta ocasión no pudimos tener más suerte, ya que nuestra estancia en Grandvalira coincidió con una de las mayores nevadas de los últimos años (con espesores por encima de los tres metros) y con un tiempo anticiclónico que nos permitió disfrutar al máximo tanto de las pistas, como de todo lo que rodea a esta gran estación de esquí.