sábado, 15 de septiembre de 2012

ALPES 2012 | 2. Réserve Naturelle Aiguilles Rouges


Aprox. 30 km / 14h 30'

Teníamos claro que un trekking que no podía faltar en nuestra visita a Chamonix era este, un tour por la Reserva de las Agujas Rojas, más allá de lo que nos pudiese aportar la propia reserva, sabíamos que las mejores vistas sobre el Mont Blanc y todas las cumbres más importantes de Chamonix serían desde aquí, desde el franco norte del valle, justo enfrente al Mont Blanc y no desde el otro lado, por mucho que nos pudiésemos acercar al techo de Europa... 

No nos equivocamos, los días siguientes hicimos rutas por el franco sur y, aunque todas fueron espectaculares, en ninguna obtuvimos las vistas con las que nos deleitamos en este día. Destaco el Mont Blanc (4.810 m.) por encima de todo lo demás porque es la montaña mas alta y más famosa, pero desde esta zona apreciamos en todo su esplendor todos los glaciares del valle: Taconnaz, Bossons, Pèlerins, etc... así como los dos que visitaríamos posteriormente: Mer de Glace y Argentière; y todas las grandes montañas que secundan al Mont Blanc: Mont Maudit (4.465 m.), Dôme du Gouter (4.304 m.), Aiguille du Midi (3.842 m.),  Aiguille Verte (4.122 m.), entre otras... además del Mont-Blanc du Tacul (4.248 m.), a cuya cima, si todo iba bien, estaría llegando nuestro "colega" Ramiro; eso sin olvidar la panorámica que tuvimos de todo el valle, con Chamonix abajo, casi imperceptible en el fondo.



Partimos de nuestra cabaña pronto, cuando todavía no habían acabado de disiparse las neblinas que dominan las noches en la montaña, rumbo a Planpraz, ya que creímos que era el mejor acceso a Le Brévent, el punto más alto de este lado del valle y desde donde obtendríamos las mejores vistas del mismo. Hasta allí sube un teleférico, pero eso sería demasiado fácil! Nosotros preferimos explorar los caminos, ir ganando altura poco a poco y, en definitiva, ir disfrutando del contacto con la naturaleza que nos brinda un enclave tan espectacular como son los Alpes. Pronto se truncó nuestro plan, ya que los senderos, perfectamente trazados y marcados, que subían a Planpraz estaban cortados por una avalancha. En un primer momento pensamos en ignorar las advertencias y seguir adelante, pero con todo lo que había por descubrir no merecía la pena correr riesgos innecesarios, así que nuestra primera intención fue seguir la misma dirección, pero dando un ligero rodeo, escorándonos más hacía el este, hacía la Montagne de Charlanon. Este trayecto fue muy bonito, a través de un pequeño sendero que serpenteaba entre arboles, cruzando varios arroyos; Íbamos ganando altura a pasos agigantados por lo que en cada claro disfrutábamos del relieve que crecía enfrente, con el ya mil veces mencionado Mont Blanc a la cabeza, mientras observábamos como se alejaba Chamonix, cada vez más en el fondo del valle... creo que paramos unas mil veces a hacer fotos, nuestros ojos nunca habían visto un paisaje semejante y seguro que nuestras caras de asombro cada vez que mirábamos hacía ahí así lo delataban, afortunadamente apenas nos encontramos con gente en este trayecto.

En algún punto nos equivocamos en los desvíos y cuando nos dimos cuenta estábamos ya en La Flegere, mucho más al este de lo que pensábamos y demasiado cerca ya del famoso Lago Blanco como para no acercarnos a verlo, por lo que aunque en nuestros planes entraba subir hasta allí otro día aprovechamos para conocerlo. 


Hasta La Flegere sube un teleférico desde Chamonix y el Lago Blanco es uno de los mayores atractivos del valle, sumando esto podéis haceros una de idea de como estaba el acceso al lago! Aquello parecía una romería! Fue, sin duda, el peor momento de nuestro viaje a los Alpes. Desde La Flegere hasta el Lago habrá unos 3 km., primero a través de una pista forestal (que en invierno se convierte en una pista de esquí) y luego a través de un sendero que sube entre las rocas, no demasiado técnico pero si complicado para gente en zapatos, con ropa poco adecuada, gente sedentaria, niños, etc... este trayecto fue un tormento, evitando a la gente que bajaba, atentos ante cualquier caída de gente alrededor, adelantando como podíamos a gente que se iba arrastrando entre las piedras, etc... pero todos nuestros males desaparecieron al llegar al lago. No me extraña que suba tanta gente! El lago, el enclave en el que esta situado, las montañas nevadas al fondo, el silencio que solo rompe el caer del agua, la tranquilidad que emanan sus aguas, ... todo esto es algo difícil de describir con palabras. Hay dos lagos, que se unen entre si a través de un pequeño arroyo, sus aguas son de un color entre blanco y turquesa, queda enclavado en una especie de "cuenco" que forman las montañas, por lo que el aire apenas mueve sus aguas, reflejándose en ellas todas las montañas nevadas que bordean Chamonix, emanando una tranquilidad que te absorbe  casi hipnotizándote... 

Lago Blanco

Aprovechamos para comer allí, que mejor sitio! Y así seguir disfrutando de este paraje durante algo más de tiempo. Mientras estuvimos allí se bañaron algunos chavales, me imagino que será una pasada nadar allí, pero pensando en que es un lago que se surte de agua glaciar y en que nos quedaba mucha tarde para caminar, desechamos pronto la idea.... aunque si que rellenamos nuestros botellines con el agua del lago, nosotros lo hicimos en los baños del refugio, pero mucha gente lo hacía directamente en el propio lago. 
Mientras comíamos redefinimos nuestros objetivos, la idea seguía siendo llegar a Le Brévent, pero optamos por atravesar las cumbres por el Col de la Glière, internándonos más en la reserva de las Agujas Rojas, pensando en conocer los otros lagos de la zona: los Lagos Negros y el Lago Cornu y luego crestear hasta llegar a Le Brevent.

El paisaje desde que pasamos La Flegere ya no era el mismo, al pasar la cota de los 2.000 m. los arboles habían desaparecido, dejando paso a un paisaje más rocoso, no por ello menos bonito. La ruta hasta el Col de la Gliére fue mucho menos multitudinaria por lo que pudimos disfrutar mucho más de nuestro "paseo" y más tras el último de los desvíos  ya que mucha gente hacía una ruta circular desde el Lago Blanco que volvía hasta Le Flegere para bajar desde allí hasta Chamonix, pero no parecía que nadie más tomase nuestro camino...  de hecho, desde ese momento, hasta que llegamos a Chamonix solamente nos cruzamos con un chico que bajaba corriendo, me imagino que preparando la UTMB, que se disputa a finales de Agosto. Esa parte de la ruta fue probablemente una de las mejores experiencias en nuestro viaje, solos... en la inmensidad de las montañas, rodeados totalmente por naturaleza, en este tramo fue muy común encontrarnos con marmotas, rebecos y un sin fin de aves sobrevolando esas montañas de casi 3.000 m.

Marmotas

El paso por el Col de la Gliére no es apto para cualquiera, sin ser demasiado complicado yo no se lo recomendaría a nadie que no este un poco habituado a la montaña, ya que hay pasos en los que te tienes que apoyar en soportes metálicos  colocados en la roca, mientras sobre tus pies se abre un precipicio bastante considerable. Una vez arriba, otra vez las caras de asombro, sobre nosotros se abría toda la reserva de las Agujas Rojas, un sin fin de tierras verdes sin ningún rastro visible de civilización, he visto que hay tours guiados de varios días por ahí, me imagino que sea una autentica pasada perderse por esas tierras... pero eso quedará para otra ocasión, a nosotros ya se nos empezaba a echar el día encima y empezábamos a estar un poquillo agobiados al encontrarnos tan lejos de la civilización, apenas paramos junto al Lago Cornu, un lago glaciar bastante grande que una vez visto el Lago Blanco apenas nos llamo la atención, intentamos subir un poco para ver si veíamos los Lagos Negros, pero pronto desistimos y nos pusimos rumbo a Chamonix, bordeamos la Aiguille Pourrie (2.562 m.) y cruzamos las crestas a través del Col du Lac Cornu para volver al valle de Chamonix, ahí otra vez las caras de asombro, nos encontrábamos a 2.414 m. justo enfrente del Mont Blanc, que lucia imponente, amarillento ya por la luz del atardecer.

Lago Cornu

Aún estábamos a mucha altura, por lo que nos quedaba un largo trecho para bajar al pueblo, apretamos el ritmo pero aun así hubo algún momento tenso, ya que aunque llegamos pronto a la altura de Planpraz, el camino por el que habíamos intentando subir por la mañana estaba cortado, no sabíamos si el de descenso también lo estaría, optamos por descender por un sendero que bajaba más al oeste para evitar sorpresas, pero por el que nos íbamos a comer más de 1.000 m. de desnivel en apenas dos kilómetros, no sabíamos si sería demasiado tute para nuestras piernas que esos momentos ya llevaban más de 12 horas de caminata y casi tres mil metros de desnivel acumulado. 


La bajada, más allá de la pendiente no nos supuso ningún problema y llegamos a Chamonix con tiempo suficiente de ver el atardecer desde allí... no obstante, llegamos a nuestro hotel con la sensación de que este primer día habíamos menospreciado un poco a los Alpes, es cierto que habíamos hecho una ruta que pensando en montaña es una barbaridad: 30km. y que habíamos llegado a Chamonix todavía con luz, pero a poco que se hubiese torcido el tema a última hora podríamos habernos metido en un aprieto, por lo que para días sucesivos optamos por hacer rutas mucho más concretas, no tan "a lo que salga" y, por supuesto, de menos de catorce horas y media.

Cenamos en el hotel mientras conversábamos con otros españoles alojados allí, que al día siguiente subirían al Aiguille du Midi; Nosotros, en cambio, teníamos otros planes: Argentiére!

Este día quizá por ser el primero, quizá por ser el más aventurero, quizá por los paisajes,... para mi fue uno de los más destacados, el tramo que recorrimos desde el Lago Blanco hasta volver a Chamonix, perdidos, con esa incertidumbre de no saber lo que nos íbamos a encontrar ni cuanto tardaríamos en llegar al siguiente punto, con esa soledad en la inmensidad de los parajes en los que estábamos, con toda esa naturaleza presente: bosques, lagos, montañas, marmotas, rebecos, etc... para mi ha sido una de las mejores experiencias que he vivido y, por supuesto, os la recomiendo a todos: Reserva de las Agujas Rojas, en Chamonix.


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Relacionada:




Crónica de un viaje a los Alpes.

12 días: Chamonix, Zermatt e Interlaken.
Verano 2012.
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1 comentario:

  1. Envidia, pero de la buena. Parabens por el post!!
    Un abrazo desde Euskadi!!

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